Panorámica de Barcelona desde la montaña de Montjuic de Jan Cornelisz Vermeyen, 1535; grabado reproducido en la obra Civitatis Orbis Terrarum, editada por Georg Baun y Franz Hogenberg (Colonia, 1582, fol 5v). (Wikimedia Commons)
Hemos elegido este grabado de Barcelona del pintor holandés porque es de 1535 y reproduce una flota de galeras en marcha que podrían ser las del Emperador iniciando la campaña de Túnez en mayo de ese año (el pintor Vermeyen embarcó en una de las galeras para encargarse de dibujar los episodios más importantes de la campaña militar). Medio año antes, en octubre de 1534, Garcilaso había pasado unos días con Boscán en su casa de Barcelona, seguramente en la calle Regomir, frente al mar, acompañado ya por Ana Girón de Rebolledo (no se casaron hasta octubre de 1539).
El grabado representa la Barcelona en que Boscán había decidido quedarse definitivamente tras abandonar su vida como cortesano del Emperador. Garcilaso, al final de la campaña africana, no pudo menos que recordar esos días felices en Barcelona y envidiar la nueva vida de su amigo en su ciudad natal: “Tú [Boscán], que en la patria [Barcelona], entre quien bien te quiere,/ la deleitosa playa estás mirando […]” (Elegía II, 145-146).
Diez años antes, también en mayo, Andrea Navagero, como embajador de Venecia, había estado unos días en Barcelona de camino a la corte en Toledo (es allí donde estaba Boscán entonces), y la había descrito como una ciudad abierta al mar, pero sin puerto (como hará Garcilaso en la elegía citada), que pertenecía a la corona de España, aunque con unos privilegios que la hacían estar por encima de su Emperador: “[Barcellona] E’ posta al mare, ma no ha porto. Ha un Arsenale, dove altre volte solevano aver buon numero di galee; ora non ne hanno alcuna […] Sono soggetti [los barceloneses] alla Corona di Spagna, di sorte che essi però governano la lor Terra con tre Consoli ed il Consiglio, e hanno tanti privilegi, che poco è quel che il Re lor può comandare” (“Lettere a M. Giovambatista Rannusio”, a 5 de mayo de 1525; en Opera Omnia, Venecia, 1754, pp. 263-264).
Juan Boscán fue un caballero de Barcelona que se formó, por su orfandad paterna, en la corte de los Reyes Católicos y del Emperador Carlos V. En sus distintos palacios (la corte era itinerante entonces) desempeñó un papel importante como cortesano ilustrado gracias al aprendizaje de las lenguas clásicas (y tal vez también de la italiana) con su gran maestro Lucio Marineo Sículo. Con Garcilaso debió de coincidir ya en la corte del Emperador.
En los últimos años de su vida se instaló definitivamente en Barcelona para casarse con Ana Girón de Rebolledo, con la que tuvo tres hijas, todas barcelonesas. Alternó las estancias en la ciudad con otras más bucólicas en su castillo de Cubellas. Es en este período cuando compone su obra más importante, de inspiración petrarquista y también clásica, reproducida en los libros I y II de sus Obras (la “Epístola a Diego Hurtado de Mendoza” la escribe en Cubellas, donde posiblemente celebró su luna de miel con su esposa).
Por razones culturales eligió el castellano como lengua de su obra literaria, pero nunca desdeñó el catalán, por ser la lengua de su familia, aunque no debió de cultivarla más que esporádicamente, a juzgar por los pocos testimonios conservados al respecto. Intentó, además, adaptar el endecasílabo italiano al verso castellano con la ayuda de Garcilaso. También favoreció la introducción de Ausiàs March en la poesía castellana del siglo XVI. En alguno de esos casos se atribuyó una primacía (“he querido ser el primero […]”) que no siempre se corresponde con la cronología de sus poemas; el famoso encuentro con Andrea Navagero (1526) es muy anterior a la carta en que lo da a conocer (1541 o 1542). Es posible que la sombra de Garcilaso fuera muy alargada, pero sería también injusto restarle a nuestro poeta los méritos que realmente llegó a tener: no cabe olvidar que en el Cancionero General de 1514 aparecen ya poemas suyos, con otros italianos, entre los que destaca una terza rima de Pietro Bembo. Va siendo, pues, hora de contemplar al barcelonés con menos sombras y más luces, lejos de los tópicos con que suele presentarlo la actual historia literaria.
En el marco del proyecto de investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Proyecto/CC: PK621517 / D042800), la Universidad Autónoma de Barcelona, con el apoyo de la Universidad de Barcelona, ha convocado a todos los especialistas en la materia para deliberar todas estas cuestiones en un congreso internacional que se celebrará los días 4, 5 y 6 de noviembre de 2026 en la sala de grados y en el aula magna de las respectivas universidades.
(4 y 5 de noviembre)
(6 de noviembre)
Bienvenido Morros (UAB)
Guillermo Serés (UAB)
Laura Fernández (UAB)
Lola Josa (UB)
Raffaele Pinto (UB)
El congreso está compuesto por una veintena de ponencias, ya programadas, pero también contempla la posibilidad de presentar comunicaciones, de unos quince minutos cada una. Las propuestas deberán enviarse al correo bienvenido.morros@uab.cat antes del 1 de septiembre de 2026 y constarán, siempre en el formato de Word, de un título, un resumen de unas 150 palabras, así como de un CV de 20 líneas. La cuota de inscripción será de 50 euros.
“Tú [Boscán], que en la patria [Barcelona],
entre quien bien te quiere,
la deleitosa playa estás mirando […]”